
FUIMOS ALEGRÍA Y AVANCE... LO SEREMOS SIEMPRE
"Historia en diálogo"
."El período de nosotros como mesa ejecutiva o Centro de Estudiantes ya termina, sin embargo “Historia en Diálogo” como proyecto no lo hará, solo se transformará. Una de las nuevas facetas que adquiere es la de crear una “comunidad de opinantes políticos” dentro de la Universidad y especialmente del Instituto. La intención con esto no es más que demostrar que la participación política no se da únicamente una vez al año con una elección, por el contrario, la participación debe y tiene que ser permanente, y las formas de hacerla son muchas y variadas. La asamblea claro está es una de ellas, pero bajo ningún concepto es el único medio, la opinión si es lo suficientemente provocadora es la primera fase del debate, y por ende, constituye la mayor iniciativa y motivación a la búsqueda de información y a la posterior toma de posición verdaderamente crítica y conciente. Nada más político que esto, la generación de opinantes y de personas activas, participativas, esa es nuestra meta e intención.
Por eso, y para comenzar con la reflexión, quisiéramos decir unas palabras referentes a las movilizaciones, a la concepción de política y de Asamblea que algunos grupos adhieren.
Nosotros como mesa y como proyecto político, nos hemos propuesto potenciar una democracia efectiva, que entienda la participación como una actitud permanente que sobrepasa la actual concepción del mero sufragio una vez al año. Así, concebimos la representación, como el consenso que se logra mediante el diálogo informado y propositivo que existe en una comunidad universitaria diversa, con distintos intereses y percepciones del mundo. Por ello, y antes que todo, quisiéramos reconocer que entre los estudiantes del Instituto de Historia no existen, como muchos se empeñan en decir, aquellos a los que no les interesa el movimiento o son “apáticos” en cuanto a los temas internos o políticos, coyunturales o no, ya que la mera opinión entre amigos y el mismo hecho de no acudir a Asamblea es en sí un acto político. Por esto, la relativa poca participación (bastante más alta que en años anteriores) en Asambleas significa una de dos cosas: que se esta deslegitimando los métodos actuales de representatividad o que sencillamente nuestros compañeros se encuentran inhibidos de participar en las instancias existentes de representación.
Este análisis nos lleva a un desafío doblemente dificultoso para nosotros como mesa ejecutiva saliente y como proyecto político. Nosotros no nos contentamos con respuestas simplistas que algunos esgrimieron durante todo este año como, “acá están sólo los que quieren participar” y que por ello la opinión de los “estudiantes movilizados” es la única que importa a la hora de tomar cualquier decisión; para nosotros eso se asemeja más a una aristocracia que a una democracia, porque se establece “a priori” que los asistentes a una asamblea son los más informados, los más interesados e incluso los más aptos moral e intelectualmente para “guiar” o dirigir “al movimiento estudiantil”; un movimiento estudiantil así concebido no toma en cuenta y omite al resto de los compañeros de nuestra propia carrera, a la cual toda mesa ejecutiva tiene el deber moral de representar. Hay que entender que detrás de este “asambleismo” esta la pérdida de la democracia estudiantil, estableciéndose el gobierno de unos pocos que asisten a la asamblea e imposibilitando el carácter representativo que tiene que tener cualquier Centro de Estudiantes. Es sencillo, la democracia estudiantil necesita de participación efectiva, y de las instancias que permitan sustentar una comunidad universitaria, con toda la diversidad que esto implica, acá en nuestro Instituto.
Por ello, nosotros nos planteamos el desafío de incentivar con todos los medios posibles la participación de todos los compañeros. Mucho tiempo existió un pretexto de algunos compañeros que tradicionalmente no participaban, ellos señalaban que la información era de una “cúpula” minoritaria y no existía intención de socializarla mayormente. Como CEE intentamos generar la mayor cantidad de instancias, que a ojos nuestro no fueron plenamente aprovechadas, nosotros siempre señalamos que la entrega de información por medios tradicionales como lo son los afiches no eran suficientes, por eso nuestro persistente enfoque en los recursos web; como CEE el mail masivo, el blog e incluso facebook fueron intensivamente utilizados, como “Historia en Diálogo: comunidad de opinantes políticos” usaremos nuestro propio blog para debatir, además del tradicional tríptico o boletín.
A esto, se le añaden los espacios ya consagrados como los fundamentales a la hora de socializar, discutir y dialogar, como lo es la Asamblea. Entendemos que la máxima instancia de participación es la asamblea, por ello nosotros pretendemos estar permanentemente en las futuras sesiones, eso sí para que esto ocurra y para que este espacio cumpla su función de dar cabida a todos los estudiantes, es que el Centro de Estudiantes que salga electo tiene el deber de generar un espacio armónico, de respeto y tolerancia para que toda opinión y percepción del movimiento estudiantil (a nivel interno y externo) tenga repercusión y sea tomada en consideración en cualquier toma de decisión.
Estas son nuestras intenciones y así creemos que podemos avanzar en conseguir la meta que como “Historia en Diálogo” nos propusimos, generar una nueva forma de concebir el movimiento y la política estudiantil, una que este centrada en la generación de nuevas instancias y no enfrascada únicamente en luchas retóricas y políticas que poco interés tienen para la mayoría de nuestros compañeros.
Sin nada más que decir, se despide
Alfred Hinrichsen
Por eso, y para comenzar con la reflexión, quisiéramos decir unas palabras referentes a las movilizaciones, a la concepción de política y de Asamblea que algunos grupos adhieren.
Nosotros como mesa y como proyecto político, nos hemos propuesto potenciar una democracia efectiva, que entienda la participación como una actitud permanente que sobrepasa la actual concepción del mero sufragio una vez al año. Así, concebimos la representación, como el consenso que se logra mediante el diálogo informado y propositivo que existe en una comunidad universitaria diversa, con distintos intereses y percepciones del mundo. Por ello, y antes que todo, quisiéramos reconocer que entre los estudiantes del Instituto de Historia no existen, como muchos se empeñan en decir, aquellos a los que no les interesa el movimiento o son “apáticos” en cuanto a los temas internos o políticos, coyunturales o no, ya que la mera opinión entre amigos y el mismo hecho de no acudir a Asamblea es en sí un acto político. Por esto, la relativa poca participación (bastante más alta que en años anteriores) en Asambleas significa una de dos cosas: que se esta deslegitimando los métodos actuales de representatividad o que sencillamente nuestros compañeros se encuentran inhibidos de participar en las instancias existentes de representación.
Este análisis nos lleva a un desafío doblemente dificultoso para nosotros como mesa ejecutiva saliente y como proyecto político. Nosotros no nos contentamos con respuestas simplistas que algunos esgrimieron durante todo este año como, “acá están sólo los que quieren participar” y que por ello la opinión de los “estudiantes movilizados” es la única que importa a la hora de tomar cualquier decisión; para nosotros eso se asemeja más a una aristocracia que a una democracia, porque se establece “a priori” que los asistentes a una asamblea son los más informados, los más interesados e incluso los más aptos moral e intelectualmente para “guiar” o dirigir “al movimiento estudiantil”; un movimiento estudiantil así concebido no toma en cuenta y omite al resto de los compañeros de nuestra propia carrera, a la cual toda mesa ejecutiva tiene el deber moral de representar. Hay que entender que detrás de este “asambleismo” esta la pérdida de la democracia estudiantil, estableciéndose el gobierno de unos pocos que asisten a la asamblea e imposibilitando el carácter representativo que tiene que tener cualquier Centro de Estudiantes. Es sencillo, la democracia estudiantil necesita de participación efectiva, y de las instancias que permitan sustentar una comunidad universitaria, con toda la diversidad que esto implica, acá en nuestro Instituto.
Por ello, nosotros nos planteamos el desafío de incentivar con todos los medios posibles la participación de todos los compañeros. Mucho tiempo existió un pretexto de algunos compañeros que tradicionalmente no participaban, ellos señalaban que la información era de una “cúpula” minoritaria y no existía intención de socializarla mayormente. Como CEE intentamos generar la mayor cantidad de instancias, que a ojos nuestro no fueron plenamente aprovechadas, nosotros siempre señalamos que la entrega de información por medios tradicionales como lo son los afiches no eran suficientes, por eso nuestro persistente enfoque en los recursos web; como CEE el mail masivo, el blog e incluso facebook fueron intensivamente utilizados, como “Historia en Diálogo: comunidad de opinantes políticos” usaremos nuestro propio blog para debatir, además del tradicional tríptico o boletín.
A esto, se le añaden los espacios ya consagrados como los fundamentales a la hora de socializar, discutir y dialogar, como lo es la Asamblea. Entendemos que la máxima instancia de participación es la asamblea, por ello nosotros pretendemos estar permanentemente en las futuras sesiones, eso sí para que esto ocurra y para que este espacio cumpla su función de dar cabida a todos los estudiantes, es que el Centro de Estudiantes que salga electo tiene el deber de generar un espacio armónico, de respeto y tolerancia para que toda opinión y percepción del movimiento estudiantil (a nivel interno y externo) tenga repercusión y sea tomada en consideración en cualquier toma de decisión.
Estas son nuestras intenciones y así creemos que podemos avanzar en conseguir la meta que como “Historia en Diálogo” nos propusimos, generar una nueva forma de concebir el movimiento y la política estudiantil, una que este centrada en la generación de nuevas instancias y no enfrascada únicamente en luchas retóricas y políticas que poco interés tienen para la mayoría de nuestros compañeros.
Sin nada más que decir, se despide
Alfred Hinrichsen